CLMX (La destrucción)

Todo empezó en el Centro de Investigación de Mantenimiento de la Vida, se produjo una discusión entre dos importantes científicos que trabajaban conjuntamente en un proyecto secreto. A raíz de esta discusión Paul Mc Clean uno de los científicos decidió llevar a cabo el proyecto el sólo, aunque aún estuviera en fase experimental.
-No voy a esperar más -dijo Mc Clean- ya hemos realizado más de cien pruebas y ninguna nos ha fallado.
-Tenemos que asegurarnos de que nada falle -replicó George Norson.
Norson era el compañero de Mc Clean, al contrario que éste, Norson era de edad avanzada, alrededor de los 65 años, el poco pelo que tenía era completamente blanco, en su frente se distinguían grandes arrugas y las cejas estaban poco pobladas. Norson era un hombre tranquilo, con movimientos lentos pero seguros que hacían de él un hombre seguro de sí mismo.
Ésa misma noche Mc Clean, con el pretexto de quedarse a arreglar unos papeles atrasados, esperó en su despacho hasta la medianoche, después de asegurarse de que ya no quedaba nadie y que los guardias de seguridad no se encontraban por los alrededores, Mc Clean se dirigió al despacho de Norson, como era lógico la puerta estaba cerrada, rápidamente Mc Clean sacó de su bolsillo una ganzúa y forzó la puerta, se deslizó sigilosamente dentro del despacho, se dirigió hacia la mesa y abrió un cajón donde debajo de unos papeles encontró una llave. Al volver hacia la puerta tropezó con una papelera metálica que cayó ocasionando un leve ruido, pero que fue suficiente para advertir a un guardia que en ese momento pasaba por allí.
-¿Es usted señor Norson? -preguntó el guardia.
Mc Clean se escondió rápidamente detrás de unas cortinas que se encontraban cerca de la puerta. Fred, el guardia, al no recibir respuesta se acercó cautelosamente hacia la puerta y observó que ésta estaba entreabierta y había sido forzada, dirigió su mano a la cartuchera y desenfundó su arma reglamentaria, abrió lentamente la puerta y se dispuso a entrar. Mac Clean sabía el peligro que corría pero no estaba dispuesto a dejarse atrapar. Fred avanzó unos pasos hacia el interruptor de la luz, Mac Clean no podía dejar que encendiese la luz porque sería descubierto, así que salió de su escondite sin ocasionar ningún ruido y se abalanzó sobre Fred, al ser Mac Clean un joven de buena constitución, derribó a Fred sin problema alguno, al caer Fred su cabeza colisionó con una maceta quedando éste inconsciente.
Mac Clean escapó rápidamente, después de unos minutos, Fred volvió en sí dio la alarma.
-Atención, atención -dijo Fred por su transmisor- que todo el personal de seguridad se presente en el primer nivel.
Antes de dos minutos llegaron más de 15 vigilantes al lugar de los hechos y se dispusieron a dar caza al intruso.
-¿Qué ha pasado a Fred? -preguntó uno de sus compañeros.
-Hay un intruso en las instalaciones -respondió éste- no hay tiempo que perder. Tenemos que encontrarlo.
Pero ya era demasiado tarde para buscarle, Mac Clean había tenido tiempo suficiente para deslizarse dentro del conducto de ventilación donde nadie sospecharía que estuviese. Mac Clean tenía que avanzar a gatas por el conducto y no avanzaba apenas, cinco minutos más tarde Mac Clean llegó al segundo nivel y salió del conducto a un pasillo secundario, no había peligro pues todos los vigilantes se encontraban en el primer nivel buscándole, sin pensarlo se dirigió a las escaleras, puesto que ir en ascensor era muy arriesgado. Comenzó a descender y al cabo de un minuto llegaba al tercer nivel.
-Ya me queda poco -se dijo Mac Clean para sí mismo.
Pero antes de continuar la marcha se sentó en un peldaño y descanso un poco para recuperar el aliento.
Arriba en el primer nivel ya habían avisado a Norson y en ese momento llegaba.
-¿Qué ha pasado aquí? -preguntó Norson muy excitado a los guardias de seguridad.
-Alguien señor, entró en su despacho -respondió Fred.
Rápidamente Norson se dirigió a su despacho, entró dando un puntapié la puerta y se acercó a su mesa, no miró primero la caja fuerte ni los papeles importantes que tenía sino que fue a abrir directamente uno de los cajones de su mesa, y rebuscó entre los papeles.
-Mac Clean, ha sido Mac Clean -grito Norson- sabía que un día u otro lo intentaría.
-¿Qué sabía señor? -preguntó Fred con curiosidad.
-Mc Clean ha cogido mi llave de la cámara acorazada, eso quiere decir que va a poner en marcha nuestro proyecto esta misma noche, no hay tiempo que perder -respondió Norson.
-¿Qué podemos hacer? -preguntó otro guardia de seguridad que había escuchado todo.
-No podemos... tenemos! que impedir que llegue hasta el cuarto nivel -respondió Norson- allí está la cámara acorazada.
Norson se dirigió hacia el ascensor y pulsó el botón. En ese tiempo, Mc Clean había recuperado las fuerzas y descendía a toda velocidad por las escaleras para llegar al cuarto nivel, en un santiamén llegó y se dirigió hacia la cámara acorazada. Mientras, Norson y los guardias entraban en el ascensor.
-Rápido, rápido -dijo Norson- te entren tres y los demás que bajen por las escaleras.
-Sí señor -respondieron los guardias a la vez.
Mc Clean ya había llegado a la cámara acorazada, en uno de los lados de la pared, se podía apreciar una pequeña pantalla y un teclado, en el teclado había dos hendiduras, Mc Clean sin pensarlo sacó de un bolsillo la llave de Norson y del otro la suya, las introdujo a la vez y las hizo girar dos veces. De repente una puerta hecha con acero y hormigón, de 7 toneladas de peso y de un grosor de 150 cm, se comenzó a abrir.
-Venga, venga -pensaba Mc Clean- estoy en las puertas del paraíso, nada puede fallar ahora.
Norson y los guardias llegaban al cuarto nivel, salieron del ascensor y corrieron por un par de pasillos, llegaron al pasillo donde al final se encontraba la cámara acorazada, la puerta de ésta ya se había abierto lo suficiente para que pasara Mc Clean haciendo un poco de esfuerzo, entonces Mc Clean sacó las llaves se las metió en un bolsillo y presionando un poco se fue introduciendo lentamente en la cámara acorazada. Norson corría para llegar a la puerta.
-Mc Clean no lo intentes -decía Norson, mientras corría- ya sabes el peligro que corres, nunca hicimos la prueba con un ser humano.
-Pues ya es hora de que lo probemos -dijo Mc Clean- y el conejito de indias voy a ser yo.
Y Mc Clean apretó un botón desde dentro que cerraba la puerta. Norson llegó jadeando a la puerta pero ya no había espacio suficiente para que entrara nadie.
-Mc Clean, es un suicidio -dijo Norson- la responsabilidad es sólo suya.
-Lo que usted diga- dijo Mc Clean- adiós.
Y con este adiós se escuchó un estruendo con el que la puerta se había cerrado completamente.
Mc Clean se dio la vuelta y contempló ante sí una enorme sala circular. Aunque la conocía palmo a palmo de trabajar en ella, esta vez le pareció especial. Era una sala grandiosa en cuyo centro se alzaba un pedestal que sostenía en su parte superior una gran bola transparente iluminada por dos grandes focos. Era el proyecto en el que había trabajado muchísimo tiempo Mc Clean, era una cápsula de mantenimiento de la vida por rayos infravioletas, combinación de rayos infrarrojos y ultravioletas.
Norson desde el exterior de la cámara acorazada daba órdenes para traer máquinas lo suficiente potentes como para hacer un agujero en la puerta.
-No hay tiempo que perder- dijo Norson- tenemos que entrar en la cámara acorazada.
-Señor, ¿por qué tanta prisa? -pPreguntó Fred- Mc Clean está dentro y no puede escapar, tarde o temprano lo atraparemos.
-No -respondió Norson- si se introduce en la cápsula, podemos abandonar. Ésa cápsula es indestructible.
-Señor, ¿es usted George Norson? -dijo un soldado que acababa de llegar.
-Sí, ¿por qué? -respondió Norson.
-Siento decirle esto -dijo el soldado- pero tiene que desalojar usted y sus hombres estas instalaciones antes de 20 minutos.
-¿A usted quién le envía? -preguntó Norson muy excitado.
-He sido enviado por el jefe general de la Nasa Anthony Forsyth, y tengo órdenes muy claras de que salgan ustedes, por su propio pie o a la fuerza. Debido a que se ha descubierto que hay una potente bomba en el primer nivel y no puede ser desactivada -respondió el soldado.
-Pero es que hay una persona encerrada ahí dentro -dijo Norson.
-Pues que abran la puerta -dijo el soldado.
-Eso quisiéramos nosotros -dijo Norson- pero es imposible hasta que no consigamos un duplicado de las llaves.
-Lo siento señor pero tiene que desalojar las instalaciones -repitió el soldado.
Y con ayuda de otros soldados que habían llegado, desalojaron las instalaciones sin el consentimiento de Norson que se resistió a salir, y se necesitaron más de tres soldados para sacarle. Cuando Norson salió al exterior respiró profundamente y se sintió feliz, porque Norson ya pasaba de los 65 años y en ese momento había decidido jubilarse y vivir tranquilamente junto a su esposa el resto de su vida. Norson tampoco tenía ni el más pequeño remordimiento de haber dejado a Mc Clean allí abajo, porque muy bien sabía que Mc clean estaba bien protegido en la cámara acorazada y la explosión no le afectaría lo más mínimo. Mc Clean era joven, ambicioso y sin ningún compromiso, por lo que Norson sabía que triunfaría.
Pasaron los 20 minutos lentamente y no era sólo una bomba sino que estallaron dos en diversas partes del primer nivel destrozándolo todo, pero Mc Clean muy por debajo de la explosión sólo percibió un pequeño estruendo. Después de la explosión aquellas instalaciones fueron olvidadas. Mc Clean en el subterráneo preparó todo, programó las máquinas para mantenerle 150 años, dirigió los focos de rayos infravioletas hacia la bola, éstos los colocó a una frecuencia de 8000 Hz. Cuando ya estaba todo preparado se despojó de sus ropas y se vistió con uno de los dos trajes especiales que había en un armario. Mc Clean estaba dispuesto a seguir adelante. Si todo resultaba despertaría en el futuro, todo sería nuevo para él. Cuando tuvo el traje puesto se dirigió hacia la cápsula y la abrió por la mitad como una pelota.
Introdujo una pierna y al cabo de unos segundos la empezó a sentir cansada, se le estaba durmiendo la pierna, introdujo la otra y parte del cuerpo, ahora lo podía notar mejor, era una sensación de cansancio como no la había sentido nunca, por fin se introdujo completamente y con delicadeza cerro la cápsula. Cuando ésta se cerró, Mc Clean para comprobar si todo iba bien intentó abrir la cápsula con las pocas fuerzas que le quedaban, cosa que le fue imposible realizar, todo marchaba bien la cápsula no se abriría hasta dentro de 150 años.
Mc Clean ya tenía todos los músculos dormidos cuando se estiró y antes de quedar dormido profundamente pensó: -cuando me despierte me encontraré a mediados del siglo 22.
Y se durmió con una extensa sonrisa en la cara.

Y el tiempo pasó y pasó, los años corrían y muchas desgracias y muchas felicidades pasaban en el mundo, pero Mc Clean era ajeno a todo aquello, a él, el tiempo no le afectaba, no envejecía y ni un solo cambio se produjo en su cuerpo y espíritu.
150 años después los focos de rayos se apagaron y Mc Clean se comenzó a despertar poco a poco, primero se le abrieron los ojos, después las extremidades superiores y el tronco, más tarde las extremidades inferiores y finalizó con un gran bostezo. Lo primero que hizo fue dirigir su mirada hacia un marcador en el que se podía leer 150, eran los años que habían transcurrido, todo había salido bien, el proyecto había sido todo un éxito.
Por extraño que pareciera, Mc Clean se encontraba cansado, cansado de tanto dormir. Pero su curiosidad por el mundo exterior no le dejó reposar en esos momentos ni unos instantes. Alzó los brazos y sin gran esfuerzo abrió la cápsula.
Ahora Mc Clean se encontraba justamente en el año 2140, él estaba seguro de que todo sería distinto a su tiempo, a finales del siglo 20.
Mc Clean se dirigió hacia la puerta para salir cuando recordó que necesitaba las llaves para abrir la puerta, se encaminó hacia el armario y recogió su vieja ropa, castigada por el paso del tiempo, registró los bolsillos y las encontró fácilmente, se dirigió hacia la puerta, colocó las llaves en las hendiduras y las hizo girar, la puerta comenzó a abrirse. Mc Clean tuvo un poco de miedo por lo que se podía encontrar al otro lado de la puerta, pero también sabía que no podía quedarse dentro de la cámara acorazada prisionero, no disponía de comida ni de agua. Así que cuando la puerta se hubo abierto lo suficiente para salir sin ningún problema, recogió las llaves y con cautela salió de la cámara acorazada. Una vez fuera presionó el botón de cierre y la puerta se fue cerrando poco a poco, pero Mc Clean ya no prestaba atención a la puerta sino al pasillo que tenía ante él, era el mismo pasillo por el que había corrido tiempo atrás. Supuso que el ascensor no funcionaría al ver el estado de las instalaciones, así que se dirigió a donde suponía que se encontraban las escaleras, rápidamente las localizó y empezó a ascender con tranquilidad ya que sabía que eran muchos peldaños hacia arriba.
Al final llegó al exterior de repente sólo vio un resplandor a causa de la luz del día ya que se podría decir que había pasado 150 años en plena oscuridad. Segundos más tarde comenzó a ver con claridad, se encontraba en medio de un bosque cercano a una ciudad. Mc Clean observó los alrededores y vio un cielo azul claro, grandes árboles y multitud de pájaros que volaban plácidamente. Mc Clean se hizo muchas ilusiones y se dirigió con un paso apresurado hacia la ciudad.
Una vez allí quedó impresionado, no era una ciudad como las que conocía sino como las ciudades que se habían descrito en muchos libros de ciencia ficción de su tiempo. Pero ocurría una cosa extraña, los altos edificios que se alzaban por todas partes se encontraban vacíos, las calles estaban desérticas y ningún ser viviente se podía ver por allí. Mc Clean siguió andando, mirando a su alrededor fue descubriendo cosas nuevas, pero ante su asombro no reparó en un obstáculo que tenía ante él, en el suelo, y tropezó, al incorporarse miró hacia atrás y ante sus ojos tendido en el suelo había un cuerpo humano, Mc Clean se acercó a él, colocó su oído en el pecho de la persona y espero, pero nada escuchó, para asegurarse le cogió la muñeca y le buscó el pulso, cosa que también falló. Estaba muerto, era un cuerpo de hombre adulto y aún estaba caliente. Una cosa hizo que Mc Clean se fijará con más atención en aquel cuerpo, fue el hecho de que la cabeza de ese hombre era de un tamaño doble a la de Mc Clean y sin cuero cabelludo, también notó que las extremidades superiores e inferiores carecían de uñas. A raíz de esto por la cabeza de Mc Clean comenzaron a pasar extrañas ideas sobre la evolución del hombre. Mc Clean se encontraba tan inmerso en sus fantásticas ideas que no se percató de que algo se le acercaba por la espalda.
-Quieto -dijo el ser -no se mueva o me veré obligado a abrir fuego.
Mc Clean se dió la vuelta y pudo comprobar que quien le hablaba era un robot, super sofisticado, esto no le extraño pues muy bien sabía Mc Clean que el hombre era capaz de construir algo así.
El robot iba armado y Mc Clean decidió que lo mejor sería seguir las órdenes del robot.
-Tranquilo, tranquilo -dijo Mc Clean- no te excites.
-¿Perteneces a la resistencia? -preguntó el robot.
-¿Qué resistencia? -respondió y preguntó Mc Clean.
Cuando de pronto una luz derribó al robot, era una especie de rayo láser, como en las películas de " La guerra de las galaxias" que Mc Clean había visto en su juventud.
Mc Clean no dispuso de mucho tiempo para observar al robot, pues decenas de estos aparecieron por el horizonte disparando sus armas mortíferas hacia él. Mc Clean no perdió el tiempo y empezó a correr pero fue alcanzado en ambas piernas por los rayos cayendo al suelo, creyó que ese era su final, esto junto al dolor que le producían las heridas en las piernas hizo que Mc Clean se desmayara.
Al recobrar Mc Clean el conocimiento, se encontraba estirado en una confortable cama, al mirar hacia arriba se encontró con cuatro personas que le miraban fijamente.
-Ya vuelve en sí -dijo uno de ellos.
-¿Quiénes sois? -preguntó Mc clean.
-Tus salvadores -respondió alguien.
Una de esas personas se presentó diciendo que se llamaba Mike y después presentó a sus compañeros.
-Éstos son: Dave, Jack y Susan -dijo Mike.
-¿Y aquel de allí quien es? -preguntó Mc Clean.
-Es otro de nosotros -respondió Jack- le puedes llamar Levis.
-A mí me puedes llamar Sue -dijo Susan.
Más tarde Dave explicó a Mc Clean como ellos lo habían salvado de una muerte segura, en manos de los autómatas CLMX. También le explicaron que ellos formaban una resistencia contra los autómatas. Los automatas CLMX se habían apoderado del mundo a principios del siglo 22 y lo habían destruido todo. Mike, Dave, Jack, Sue, y Levis, eran jóvenes rondando la mayoría de edad y por eso sólo conocían la guerra ya que nacieron cuando ésta ya había empezado. También explicaron a Mc Clean que de los 20 mil millones de personas que poblaban la tierra a finales del siglo 21 ya no quedaban más de 20 millones de personas y a éstas las tenían prisioneras los autómatas en una especie de campo de concentración en una ciudad fantasma llamada Espectra.
Pasaron los días y Mc Clean se recuperó y observó que sus nuevos compañeros no eran como la persona que Mc Clean había observado muerta en el suelo. Levis le explicó que los autómatas para sacar información de los prisioneros los torturaban y deformaban, por eso la persona que Mc Clean había observado, estaba deformada, era una víctima más de los autómatas.
Mc Clean también explicó su historia, al principio el creía que le tomarían por loco, pero los chicos no dudaron un momento de su palabra. Ya que alguien creó al primer autómata en el año 1998, por que no iban a creer que ocho años antes había Mc Clean había creado una máquina de mantenimiento de la vida.
Los autómatas eran unos robots creados a finales del siglo XX, estos robots fue a lo máximo que llegó el hombre, aprendían de lo que observaban como si fueran niños pequeños. Así hombres y autómatas vivieron en perfecta armonía durante el siglo 21. En este siglo los autómatas aprendieron muchas cosas entre ellas, autocrearse. Así que a escondidas de los hombres se fueron multiplicando hasta formar grandes ejércitos. Al llegar el principio del siglo 22 los autómatas eran muchísimos y con armas sofisticadas, así que se revelaron contra sus propios creadores.
Cuando Mc Clean se enteró de toda la historia, pasó a ser uno más de la resistencia.
-Mc Clean coge uno de los trajes que encontrarás en aquel armario -dijo Sue.
-¿Para qué? -preguntó Mc Clean - ¿no te gusta el que llevo?.
-Sí -respondió Sue -pero piensa que es del siglo XX y nosotros estamos mucho más avanzados que tú.
-¿Y qué tienen de especial vuestros trajes? -preguntó Mc Clean.
-Nuestros trajes se adaptan al color sobre el que se posan, como los camaleones -respondió Sue.
-Daos prisa -dijo Mike -no hay tiempo que perder, ya empieza a oscurecer.
-También coge esa metralleta de rayos -dijo Sue -estará a mínima potencia, con una palanquita que encontrarás en el lado derecho ponla a máxima potencia.
Mc Clean obedeció y salió al exterior acompañado por Sue.
El lugar en que vivían era una cueva, situada en la falda de una montaña, pero sólo el exterior tenía pinta de cueva, pues el interior era un verdadero cuartel general.
-Todos sabéis el peligro que corremos -dijo Levis- si algunos de vosotros quieren volverse atrás, ahora está a tiempo.
Nadie habló, Levis había dicho esto por Mc Clean, por si no quería ir con ellos, pues Levis ya sabía que ninguno de sus compañeros se echaría atrás.
Después de tapar la entrada a la cueva, se dirigieron hacia la ciudad.
Iban con el propósito de destruir la base de los autómatas en su ciudad.
Ellos sabían que si conseguían destruir la base, habrían conseguido acabar con uno de los dos focos que existían en la tierra de producción de autómatas CLMX. Al caer al suelo los trajes de los chicos copiaron el color del suelo, gracias a esto y a que era una noche sin luna permitió que no fueran descubiertos por los autómatas.
Al llegar a la ciudad todo fue distinto, nada más entrar fueron descubiertos por los radares y empezaron a salir autómatas de todas partes, parecía que por cada autómata de ellos destruían surgieran cuatro.
-No pareis de disparar -gritó Mc Clean- voy a buscar una salida.
Estaban rodeados completamente por autómatas y el olor de la muerte se empezaba a percibir.
-Aquí hay una cloaca -dijo Mc Clean- intentemos escapar.
-No resistiremos mucho -dijo Levis- todos adentro.
-Yo os cubriré -dijo Jack- no perdamos más tiempo.
Ante ellos, había un ejército de autómatas que disparaban a discreción sus potentes armas mortíferas.
-Primero tú, Sue -dijo Mc Clean- salta.
Después saltó Mc Clean seguido por Dave, Mike y Levis, y cuando fue a saltar Jack fue alcanzado en la cabeza, muriendo en el acto.
-Jack, Jack -gritó Sue- ¡le han dado!. Tenemos que ayudarle.
-No -dijo Levis- es demasiado tarde, tenemos que seguir adelante, antes de que lleguen los CLMX a la cloaca y nos liquiden a todos.
-Tiene razón -dijo Dave- nosotros tenemos una misión: la destrucción de los CLMX.

Empezaron a correr por las cloacas, hacia el centro de la ciudad, corrieron más de 5 km, después Mike decidió subir a la superficie para ver dónde se encontraban.
-Mike, tú eres quien se conoce mejor la ciudad -dijo Levis- sube y comunícanos nuestra localización.
Mike subió las escalerillas de hierro y levantó la plancha metálica que los separaba de la superficie. Miro unos momentos y volvió a bajar.
-Campo libre -dijo Mike- subamos y acabemos con ellos.
-Primero tú, Mike -dijo Levis- después Dave, Sue, Mc Clean y por último yo.
Ellos sabían que al subir al exterior, serían detectados por los radares y rápidamente aquello se infectaría de autómatas. Así que al momento de salir, comenzaron a correr hacia la base de los autómatas. Al llegar se encontraron poco menos de un ejército de autómatas y comenzó de nuevo la batalla. Esta vez les favoreció un factor, al haber tantos autómatas, muchos de los rayos que lanzaban ellos, alcanzaban a otros autómatas y se derribaban entre sí.
-No, nos podemos parar-dijo Mc Clean- tenemos que entrar en la base y destruirla.
-Sí, es cierto -dijo Sue -si nos paramos, nos acorralaran y todo nuestro trabajo no habrá servido para nada.
-Entrad vosotros -dijo Dave- yo les impediré el paso.
-Tú sólo no podrás -dijo Mike- me quedaré contigo.
-Buena suerte chicos -les dijo Levis -a la salida nos encontraremos.
Con estas palabras Levis, Sue y Mc Clean entraron en la base, destruyendo a los autómatas que le salían a su paso. Mientras, Mike y Dave fuera luchaban con millares de autómatas.
-¿Dónde crees que tendrán los almacenes? -preguntó Sue.
-Sólo hay un lugar donde pueden estar -respondió Levis- en los subterráneos.
-No hay tiempo que perder -dijo Mc Clean - ¡hacia los subterráneos!. Los autómatas que luchaban en el exterior, comenzaron a disminuir, esto lo notaron rápidamente Mike y Dave, y les dio más moral para seguir la batalla.
En la base, Levis, Sue y Mc Clean parecían indestructibles, autómata que salía, autómata que quedaba destrozado.
El cuartel de los autómatas estaba llenos de estos. Nunca pensaron que hubieran tantos.
Al final llegaron a los subterráneos, éstos se dividían en dos ramas, sin pensarlo hicieron la elección. Levis y Sue irían por uno de los caminos y Mc Clean por el otro. Se estrecharon fuertemente las manos y marcharon.
-¿Cuándo crees que acabará esto? -preguntó Sue.
-No lo sé -dijo Levis- pero resistiremos.
Sue y Levis corrían por pasadizos húmedos y pequeños, destrozando los autómatas que salían a su paso. Ahora Mc Clean empuñaba, dos metralletas de rayos, una de estas arrebatada a uno de los autómatas. Con una en cada brazo, parecía un Rambo del siglo 22.
Después de avanzar más de 500 m, Mc Clean llegó a una gran puerta de madera, reventó la cerradura y entró.
Era una gran sala y estaba llena de cajas, cerró la puerta y se introdujo dentro, no había autómatas, así que Mc Clean dejó sus armas en el suelo y se dispuso a abrir una de las cajas, una vez abierta, observó que su contenido estaba formado por nuevas armas, que servirían para millones de autómatas. Mc Clean recogió un par de ellas y se dirigió hacia la salida. Una vez allí apuntó hacia una caja, y disparó dando en el blanco. Al estar todas las armas cargadas se fueron produciendo diversas explosiones en cadena, hasta que quedó todo destrozado. Mc Clean empezó el camino de vuelta, y así como al ir no tuvo grandes dificultades, el regreso fue otra cosa. Al morir los autómatas la explosión se dirigieron hacia el lugar de los hechos, donde se encontraron con Mc Clean. Éste fue acabando con ellos a medida que les salían a su paso.
Al mismo tiempo en otro lugar, se encontraban Levis y Sue, éstos habían llegado también a una puerta similar a la de Mc Clean, pero ésta estaba abierta. Entraron sigilosamente y observaron que era el centro de construcción de autómatas, los construían en cadena cada minuto salían más de 500, esa era la razón de que hubiera tantos autómatas. Levis y Sue apuntaron sus armas hacia unos muros que sostenían toda la sala y dispararon. Toda la sala se vino abajo y todo quedó destrozado. Levis y Sue volvieron por el mismo camino por el que habían venido, destruyendo algún que otro autómatas que vagaba medio moribundo. Cuando Levis y Sue llegaron al cruce se encontraron con Mc Clean reposando en una esquina.
-¿Lo habéis conseguido? -dijo Mc Clean.
-Sí -dijo Sue- hemos destruido la sala de creación de autómatas.
-¿Y tú? -preguntó Levis-¿lo has conseguido?.
-Sin ningún problema -respondió- me he cargado su maldito almacén de armas.
Cuando se creía que todo había salido bien, se acordaron de Mike y Dave. Corrieron por los pasillos de la base de los autómatas, ahora sí desolados y sólo con restos de autómatas esparcidos por el suelo. Pasaron por encima de ellos y al llegar a la puerta principal vieron la más grande agrupación de autómatas CLMX destruidos que nadie hubiera podido imaginar y en el centro, los cuerpos de Dave y Mike yacían en el suelo muertos. Durante la batalla habían sido alcanzados multitud de veces, pero no murieron sin antes acabar con todos sus enemigos.
Todo había terminado, su próxima misión era la destrucción del núcleo más importante de autómatas y el rescate de los 20 millones de personas que estaban encerradas en los campos de concentración en la ciudad fantasma Espectra.

Pero eso ya es otra historia... Fin.

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Gracias.